Los coches eléctricos están comenzando a ser una alternativa para los que hacen un uso diario del mismo y tienen la posibilidad de cargarlo diariamente. Te contamos las cosas fundamentales que has de saber antes de adquirir uno

Kia Soul EV 2015

Un coche eléctrico en general es más sencillo en cuanto a su mecánica, y con un coste de movimiento sensiblemente inferior al de un coche de combustión, incluso de combustibles alternativos como el gas, tanto GLP como Natural.

Pero no todo el mundo puede disponer de uno porque de momento, ni las infraestructuras ni la tecnología a nivel popular están preparadas para el “repostaje” o recarga de las baterías. Por lo tanto tienes que disponer de un enchufe, aunque sea normal y corriente, en el que poder conectar el coche a diario, para que de esta forma amortices la diferencia de precio que hay con respecto a los coches tradicionales, y que es principalmente por el alto coste de la batería.

Los coches totalmente eléctricos se mueven con un motor de estas características, sin emitir CO2, ni emisiones de cualquier tipo, no hay tubo de escape que valga. Pero hay que recargarlos, y este proceso a día de hoy es lento en relación a su autonomía de movimiento, hablando siempre de coches populares por su precio de adquisición y de sistemas de recarga domésticos.

Mecánica más sencilla.

Hyundai Ioniq Eléctrico motor 0207

Un motor eléctrico es más compacto, menos pesado, y no necesita una caja de cambios, esto es porque giran a muchísimas más revoluciones por minuto que un motor de combustión, y su potencia es más homogénea, es decir, desde pocas vueltas su par y potencia son más contundentes.

Sin caja de cambios ya nos hemos quitado de encima un elemento costoso y que hay que mantener, y sin caja de cambios tampoco hay embrague, la transmisión del giro del motor es directa a las ruedas y sólo hace falta un grupo reductor para que las ruedas den menos vueltas, lógicamente, que las vueltas que da el motor. El motor eléctrico no necesita “arrancarse” basta con dar al contacto, es decir, abrir el circuito eléctrico, o dicho mejor “encenderlo” como el que enciende cualquier aparato eléctrico, por lo tanto tampoco hay motor de arranque. Una vez encendido, sólo hay que poner la palanca de selección de movimiento, la que llamaríamos “palanca de cambios” en un coche tradicional, y acelerar para movernos.

cambio nissan Leaf 2018

“Palanca de cambios de un Nissan Leaf

Tampoco tiene sistema de refrigeración del motor, es decir, radiador de agua, ni de aceite en su caso. Más sencillez, menos mantenimiento, menos peso y en definitiva menos coste. Y por último tampoco tiene sistema de escape, con los caros catalizadores y filtros de partículas.

Recordemos todo lo que hay que mantener con su coste en un coche de combustión y que nos ahorramos en un eléctrico 100%.

• Aceites (motor y cambio)
• Bujías
• Filtros: de aceite, aire y gasolina
• Anticongelante
• Correas,
• Otros según cada mecánica como aditivos, catalizadores, bombas de gasolina, de agua, correas…
• Añadamos el sistema de escape después.

Todo lo demás es igual.

Una vez sustituidos todos estos elementos, por un sencillo motor eléctrico y su sistema de recuperación de energía, que ya los analizaremos después, se puede decir que un coche eléctrico es exactamente igual que un coche tradicional de combustión.

Digamos que desde el eje de transmisión posterior al grupo reductor todo es igual. Mecánicamente sólo nos resta sistema de frenado – aquí sí que hay más complejidad.

El resto de cosas que tenemos en un coche de los tradicionales de combustión ya son comunes y entra dentro del acabado que cada uno disponga dentro de los segmentos y precios del mercado. Sólo habría que puntualizar que por su condición de eléctrico encontraremos una instrumentación diferente y unos mandos más sencillos, pero casi como los de un coche automático tradicional.

Pensar en voltios.

display outlander phev 2018

Todo lo demás de un coche eléctrico es similar aunque con particularidades como el sistema de climatización, en el que el calor tendría que provenir de un sistema eléctrico que tira de la misma batería que el motor y no del calor residual de un motor de combustión. Por ello en los coches eléctricos hay que pensar en voltios, kilovatios hora y amperios, en lugar de litros, tanto de consumo como del depósito. Estableceremos una equivalencia en kilovatios (kW) y en caballos (de vapor) y hablaremos de batería en lugar de depósito de combustible. Si bien algunos modelos utilizan además de la batería que alimenta al motor, una tradicional de 12 ó 24 v para los sistemas de a bordo.

El sistema de frenado, lo más complejo.

Los frenos de un coche eléctrico es lo más complicado del mismo y en actual evolución. Ello es porque vamos a pasar de sistemas de freno basados en rozamiento de piezas como los discos y las pastillas de freno, a sistemas de “oposición” a la marcha que regeneran la electricidad. Todos hemos oído hablar del KERS en la Fórmula 1 ¿verdad?, pues el sistema es el mismo.

frenos regenerativos

Se trata de aprovechar al máximo la energía cinética (la de movimiento) del coche. Para explicarlo demos una pincelada de física para definir lo que es la “cantidad de movimiento”. Un cuerpo con su masa en movimiento tiene una “energía potencial”, que es la capacidad de realizar un trabajo (Fuerza x tiempo). Para parar un coche en movimiento hay que “frenarlo” y para eso hay que realizar un trabajo, aplicando una fuerza que se oponga a ese movimiento. El sistema de frenado regenerativo trata de pasar esa “energía” potencial del coche en movimiento a “energía” eléctrica acumulada en una batería, para ello se cuenta con un alternador que girando en sentido contrario produce electricidad que se manda a la batería para después aprovecharla, mediante un alternador como ya tienen los coches de combustión, aunque de más rendimiento.

Los frenos tradicionales se calientan por ese roce, y eso es energía que se pierde, aunque se está trabajando también en aprovechar ese calor también transformándolo en electricidad, no se aprovecha al 100% y son sistemas más caros y complejos. Por ello los sistemas de recuperación de energía, cada día se afinan más con el fín de evitar lo más posible el usar los frenos tradicionales de rozamiento.

Diversos sistemas de recuperación de energía.

Basándose, en general todos los sistemas de recuperación de energía en la inversión del alternador para recargar la batería desde los primeros coches eléctricos, este sistema va evolucionando en cada modelo de cada marca. Hasta el punto que ya hay coches que se pueden conducir sin tocar el freno, siendo el acto de pisar el pedal del mismo para mantenerlo parado, o para una frenada de emergencia.

Principalmente vamos a encontrarnos con un pedal de acelerador que en sus primeros milímetros de movimiento lo que hace realmente es “dejar de frenar”, es decir, al hundir el pié vamos desconectando el freno (que no es en sí el freno de rozamiento sino el sistema explicado antes), hasta llegar a una posición en donde ni se frena ni se acelera, y pasando de ahí aceleramos. Incluso nos encontraremos pedales de acelerador que en su última fase se endurece para evitar pisotones inútiles que nos descargarían antes la batería o aplican el máximo de potencia como aquel que dice “oculta”.

Este tipo de pedal combinado con un selector de niveles de regeneración, nos condicionará la conducción de un coche eléctrico de los actuales.

Estos niveles de reducción pueden ir asociados a los típicos perfiles de conducción, y/o seleccionarse manualmente con pulsadores o mandos, e incluso con levas en el volante, lo cual facilita una conducción intuitiva a modo de reducir marchas, siempre evitando tocar el pedal del freno, el cual produce el calor que es lo que menos (o nada) se recupera.


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